Porque a cada minuto que pasa, el deterioro que sufre nuestro cuerpo se hace un poco más visible. Inconscientemente somos como ese iogurt olvidado en el fondo de la nevera...
¿Por qué buscar la perfección, cuando nuestra naturaleza es totalmente asimétrica? Podría haber llegado a esta simple conclusión hace un par de horas y no haber destrozado dos lienzos y mis nervios...
Llevo dos días con la gratificante compañía de mi querido insomnio. Dos días en que devoro libros y periódicos con la avidez de un yonqui en pleno mono. Dos días en que el cenicero a rebosar es el único testigo de mi desesperación ante la falta de sueño. Dos días en que arrastro mis huesos creando profundas muescas en la pulida madera. Dos días gozando del silencio que te brinda la nocturnidad pero cagándote en todo porque el amanecer está al caer y tú no has dormido nada...